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TRAMA : En marzo de un 1975 alternativo, el
conflicto militar entre Rusia y China se ha llgado al
nivel de una guerra bacteriológica sin precedentes,
y los virus se han extendido por todo el planeta. El
científico militar Neville se encuentra desarrollando
una vacuna cuando la plaga azota a la ciudad de Los
Angeles, y procede a inocularse a sí mismo. Ahora
han pasado varios años desde la hecatombe, y
la mayoría de la población ha perecido;
los escasos supervivientes de la plaga se han zombificado
y organizado en una especie de secta que mantiene una
guerra personal con Neville, el último hombre
sano de la ciudad. Mientras Neville dedica sus días
a buscar la morada de "la familia" - como
se autodenominan - para destruirlos, descubre a un puñado
de supervivientes que han no ha sido afectados por la
epidemia. Y comenzará a desarrollar un suero
para curar al hermano de uno de ellos, mientras los
infectados acosan su morada fortificada por las noches,
acusándolo de ser el responsable de la plaga.
NOTA : como siempre, desarrollamos
este sitio desde fans hacia fans del buen cine. Por
ello, se pueden mencionar partes del film que pueden
develar el final (spoilers), pero asumimos a esta altura
que los lectores han visto el film o se encuentran familiarizados
con la historia. |
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Pocos escritores pueden merecen ser llamados luminarias
en su género. Autores que han revolucionado con
sus ideas, que han desarrollado conceptos geniales, que
han dado clases de literatura en sus obras. Y en cuanto
al terror y lo fantástico, Richard Matheson es
uno de los pocos talentos que merecen figurar en ese olimpo.
Junto con Robert Bloch, Ray Bradbury, Isaac Asimov, llevaron
el género de lo fantástico a niveles de
excelencia. Cada cual se especializó en lo suyo,
pero Matheson ha sido un todo terreno: ha escrito buen
terror y buena ciencia ficción. Colaborando con
Rod Serling en The Twilight Zone; escribiendo novelas
como El Increíble
Hombre Menguante; realizando guiones de filmes como
Trilogy of Terror, Kolchak:
The Night Stalker, o Duel... la lista es enorme
entre todos sus libros, guiones y cuentos.
Y entre sus novelas más aclamadas se encuentra
Yo Soy Leyenda (1954). La idea es de pesadilla:
un hombre se despierta un día y descubre que
toda la población de la Tierra se ha transformado
en vampiros. Y si bien el concepto es genial, hubo varias
traslaciones al celuloide que terminaron en sendos fracasos:
comenzando con un intento de la Hammer en 1957
que tuvo fuertes problemas de censura con el guión
y nunca terminó por filmarse; siguiendo con la
producción italiana The
Last Man on Earth (1964) con Vincent Price, que
a pesar de cierta fidelidad a la novela, contaba con
una dirección horrenda. Después hubo un
corto español de 1967 dirigido por Mario Gomez
Martin, del cual nadie tiene noticias y sólo
figura en la IMDB. Luego llegó esta adaptación
dirigida por Boris Sagal, que tampoco gustó a
nadie; y en los 90 hubo varios intentos de remake,
con proyectos encabezados por Arnold Schwarzenegger
(que sería un digno sucesor del estoico Charlton
Heston) que no llegaron a ningún puerto. Recién
ahora, en el 2007, se está filmando una nueva
versión que estaría basada en The Omega
Man (las primeras fotos del set muestran a un moderno
convertible rojo tal como Heston conducía en
el film), protagonizada por Will Smith, con Francis
Lawrence - el director de Constantine - tras
las cámaras, y con guión de Akiva Goldsman
(Batman & Robin). Según mi punto de
vista, salvo Smith, todas son malas señales para
el nuevo filme.
La base de Yo Soy Leyenda consiste en explicar
el vampirismo en términos racionales. Los infectados
por la plaga tienen síntomas parecidos al de
la Porfiria, por lo que deben alimentarse de
sangre para reponer nutrientes y evitar la necrosis
de la carne; la ausencia de reflejo en los espejos no
es más que un rasgo sicótico de la enfermedad
- su mente niega la existencia de la imagen reflejada
-; el temor a las cruces se debe a miedos ancestrales
religiosos exaltados por la locura que padecen los infectados...
y así continúa la lista. Si bien la idea
original consistía en un mundo dominado por vampiros,
la mejor adaptación de la novela (en términos
no oficiales) es La Noche de los Muertos Vivos de
George Romero (donde toda la población se ha
convertido en zombie); y posteriormente 28 Days Later...
de Danny Boyle. Pero invocando al nombre de Matheson,
The Omega Man es la última adaptación
oficial hasta hoy.
Y si Matheson renegó con la versión italiana
de 1964, sin duda habrá querido morirse al ver
el filme de Boris Sagal. Sagal es un director todo terreno
de la TV, dirigiendo capítulos de Columbo,
El Hombre de CIPOL, La Dimensión Desconocida,
Dr. Kildare... y una lista interminable de series.
Pero resulta ser un creativo terrible para la pantalla
grande. Desde el comienzo, con Heston realizando piruetas
con su cupé por un Los Angeles desolado, haciendo
chistes malos a cada rato, y disfrutando de modo infantil
el escenario que se plantea - tomar todo lo que precise
al alcance de su mano, gozar todos los placeres materiales
que cualquier hombre siempre ha deseado - no es el modo
más lógico en que el único superviviente
de una hecatombe a nivel mundial debería comportarse.
La ciudad está inundada de muertos, y lo razonable
sería que Neville viviera constantemente deprimido,
o con rasgos de locura ante semejante soledad y el panorama
infernal que se le presenta por las noches con el acoso
de los infectados a su mansión fortificada.
Es un filme terriblemente banal, empeñado en erigir
a Heston como héroe de acción, cuando en
realidad es un actor más apto para interpretar
papeles de individuos que batallan contra las circunstancias,
estoicos e incorruptibles. Lo que ocurre es que de algún
modo existía un "síndrome Heston"
para la época, y cualquier tipo de filme épico
debía tenerlo como protagonista; desde su antólogica
participación en Los Diez Mandamientos,
siguiendo por Ben Hur, El Cid, El
Planeta de los Simios...y posteriormente con Cuando
el Destino nos Alcance, Terremoto... En cierto
sentido lo que ocurre con Charlton Heston es como comentara
alguna vez Roger Ebert sobre otros actores : "son
intérpretes que se creen su propia prensa";
y terminó asumiendo que es el protagonista natural
de cualquier película épica, por lo que
aceptó papeles cada vez mas desastrosos.
Si el rol de Charlton Heston en el cine es el del hombre
agrio, incorruptible, comandante, decidido a luchar
contra enormes injusticias en solitario, no es su función
congraciarse con el público - lo hace a través
de su héroe conflictuado -. Heston no es simpático;
su química con el público pasa por una
identificación con su causa. Pero acá,
haciendo poses machistas, malos chistes, y un montón
de banalidades adolescentes, lo primero que provoca
es el rechazo. Y si la interpretación no ayuda,
el atroz guión termina por hundirlo. Los comentarios
de Neville son terribles, superficiales, cuando debería
vivir en una paranoia constante, con el temor del ataque
y la obsesión por destruir a los infectados.
En cambio, vive en un eterno mundo de shopping.
Pero sería injusto cargar todas las tintas a
Neville / Heston; el libreto se encarga de repartir
culpas por igual a todo el elenco. Por el lado de los
infectados, estos ya no son vampiros sino una suerte
de zombies que son sensibles a la luz y duermen de día.
No son, como La Noche de los Muertos Vivientes,
una masa furiosa que aulla y ruge por sangre; fijense
en otra seudo adaptación no oficial que es 28
Days Later ... (Exterminio) que plantea un
mundo de paranoia, un Londres desvastado, y la horda
de zombies acosando a los escasos supervivientes (el
filme de Danny Boyle hace muchísimas cosas bien,
e incluso presenta la fantasía del mundo de shopping
ilimitado de otro modo más creíble y menos
chocante que ésta película). Aquí
es un montón de ridículos disfrazados
con largas túnicas negras satinadas, usando lentes
de sol, y con una absurda capacidad de raciocinio. Neville
podría sobrevivir penosamente si los infectados
fuera una horda salvaje e irracional; pero con un montón
de lunáticos contagiados de una locura seudo
religiosa y conservadora, debería poder exterminarlos
sin esfuerzo. Uno piensa en por qué Neville no
los rocía con una ametralladora todas las noches
si siempre van a acosarlo a su puerta; o por qué
Matthias - renegado de la tecnología - no comete
un último sacrilegio y busca bombas o tanques
para arrasar la mansión fortificada. Es tan ilógico
todo esto que la escena en que un infectado irrumpe
en la morada de Neville con un revólver (cuando
falla el generador de las luces) es completamente risible,
del mismo modo que la secta - que es sensible a la luz
- realiza enorme fogatas nocturnas frente a la mansión.
Y si esto es ridículo, la soledad que reza el
título es de mentira, con la súbita aparición
de un puñado de sobrevivientes. Lo único
que sirve es como excusa para presentar la pareja interracial
de Neville y Lisa - escandalosa para su época
-, presentar al enfermo hermano de Lisa que servirá
como desencadenante del clímax, y una abundancia
de desnudos femeninos de Rosalind Cash. El personaje
de Lisa es tan banal como el de Neville; su explicación
de que convivió "un tiempo"
con Matthias y la familia carece de sentido; la secuencia
en la azotea entre Neville y Richie - el hermano de
Lisa - tiene unos dialogos atroces ("si no los
curas ni los matas... eres una persona hostil; tu no
perteneces aquí"); y la total idiotez
de Richie de ir a buscar a Matthias para explicarle
que han obtenido una cura es un insulto mayor a la inteligencia
del espectador. La muerte de Richie no es suficiente
castigo para el personaje (y debería haber algo
similar para los guionistas).
Es una película totalmente idiota; en el segundo
tercio del film se toma por momentos con seriedad a
sí mismo y mejora un poco; y dentro del absurdo
total, al menos Anthony Zerbe pone un poco de profesionalismo
al asunto. Pero es incoherente y termina por ser un
producto completamente desastroso. Con el guión
horrible, las malas actuaciones, la música espantosa,
y la dirección incompetente se termina por arruinar
lo que podría haber sido una gran película.
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