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Arte es lo que hace
un artista, dijo un tipo que escupió
en la vereda y, acto seguido, dijo que había
creado una obra de arte. Sinceramente creo que hay
gente así, personas que se creen en un status
superior a los demás y que están convencidas
de que cualquier idiotez que hagan será vista
como una maravillosa obra de arte. A final de cuentas,
si hay una multitud de estúpidos que creen
semejante falacia - y abonan holgadamente las
pavadas de ese seudo artista -, la mentira puede
volverse realidad.
En lo personal yo creo que arte es reto y
placer, es algo que percibimos y que nos altera
de alguna manera. Si no le damos bolilla, o no
es arte o no estamos en sintonía con el
artista. Hay obras que conmueven y otras que nos
son indiferentes, pero el verdadero arte nunca
pasa desapercibido. Y aunque prefiero las experiencias
enteras y plenas, reconozco la virtud de algunas
obras crípticas. En algunos casos creo
descifrar la impotencia del autor y la opción
por el garabato enigmático que no significa
nada, pero que a una multitud de nabos le parece
cool e inspirado; en otros, hay un verdadero
mensaje escondido. Como sea, a mi juicio el arte
debe ser descifrable... porque, sino, sólo
es un acto de fascismo intelectual.
Es dificil calificar de manera concreta a Love
de William Eubank - un tipo especializado en
filmes de acción directo a video (p.ej.
House of Rising Sun con el wrestler Dave
Bautista), y que aquí intenta demostrar
que tiene algo más bajo la mollera
-. El intento es bueno, el resultado es discutible.
Eubank es notable creando climas, pero es bastante
desprolijo como libretista. Da la impresión
de que, a mitad de camino, se quedó sin
combustible para la historia y la emparchó
como pudo. Sí, éste es otro director
con aspiraciones de Kubrick, y Love
se suma a la tanda de filmes de la última
decada que intentan ser el próximo 2001,
Odisea del Espacio. Entre los intentos fallidos
figuran el Solaris
de Soderbergh, el Sunshine
de Danny Boyle y The Fountain
de Darren Aronofski, filmes a los cuales les faltan
unos centavos para llegar al peso (y bastante
más para equipararse a 2001).
Como sea - y volviendo a mis viejos debates
-, a mi juicio 2001 siempre fue un 90%
de obra maestra, y 10% de pedantería e
impotencia intelectual de Kubrick. La bronca viene
por el final, que es incoherente y trunco, y que
empantana el resto de la experiencia. Pero lo
que todo el mundo ha querido imitar de 2001
es el uso del espacio como ámbito para
que ocurra una experiencia trascendental. Es el
límite entre lo humano y lo divino o, si
uno es ateo, entre lo existencial y lo inexplicable.
En muchísimas escenas Love funciona
como una especie de remake muy liberal
del último capítulo de 2001.
Imaginen a Dave Bowman, aislado en el espacio
y sin Hal que le haga companía.
Hay tomas muy similares - desde un túnel
iluminado de manera pristina hasta un aparato
sicodélico al cual desarman, eso sin contar
con un abreviado viaje astral - que denotan
el amor y homenaje de Eubank por la obra de Kubrick.
En un momento el astronauta protagonista accede
a un nuevo recinto, el cual es gigantesco y contiene
multitud de escenarios similares a paisajes en
la Tierra. Sí, como si fuera la versión
Cinemascope de la llegada de Keir Dullea
a la habitación barroca, sólo que
en vez de un cuarto tenemos miles.
Love está construido de manera
enigmática. Primero tenemos a un oficial
de la Guerra Civil norteamericana que escapa de
una masacre y que, por orden de su superior, debe
ir al desierto a ver una maravilla que han descubierto
en la arena (casi al momento de decir esto cualquier
expectador experimentado puede anticipar de qué
se trata dicho objeto, aún cuando resulte
inexplicable e incoherente en el contexto de la
historia). Luego saltamos al futuro, a la Estación
Espacial Internacional y a un astronauta solitario...
al que se le cortan del todo las comunicaciones.
Pasa el tiempo y no capta nada, como si el mundo
entero se hubiera muerto. ¿Malfuncionamiento
de las máquinas o problema mental? ¿O
realmente pasó algo terrible allá
abajo?.
El problema con Love es que, una vez disparado
el tema del aislamiento, el libreto no sabe muy
bien cómo seguir. Hay una orgía
de imágenes y segmentos intercalados -
especialistas hablando sobre las consecuencias
nocivas del aislamiento, etc, etc - que a
uno le hacen pensar de que todo es un experimento.
Las cosas se ponen más delirantes cuando
el astronauta encuentra el diario del oficial
de la Guerra Civil, escondido entre los cables
de electricidad de la estación (WTF?)
y, como no tiene un Atari o un VHS
sueco como para entretenerse, decide ponerse a
leerlo. El problema es que semejante invento del
libreto termina siendo abandonado a mitad de camino
- bah, después se da una explicación
no muy coherente de lo que vió el oficial
en el desierto -, y lo que sigue es una tonelada
de clisés sobre la fiebre de cabina y la
locura del aislamiento. Al final aparece un masivo
Deus Ex Machina que intenta acomodar
- de manera insatisfactoria - todas las
interrogantes que fue dejando el libreto por el
camino.
Como ejercicio de estilo, Love es brillante.
Las imágenes son sobrecogedoras, y hay
unas secuencias en cámara lenta que son
excepcionales. Como libreto, deja que desear.
(alerta: spoilers).
Si todo lo que ha pasado aquí ha sido una
reconstrucción alienígena creada
para intentar mantener cuerdo al astronauta (ya
que es el último de su especie), no sólo
es una explicación muy rebuscada sino que
es insatisfactoria. Es como que la simulación
ha llegado demasiado tarde para salvar el delicado
estado mental del protagonista. Por otra parte,
si sólo lo que ocurre en los últimos
diez minutos forma parte del plan extraterrestre
para simular la Tierra, entonces resulta inexplicable
la aparición del diario del soldado yanqui,
o incluso la mencionada aparición en el
desierto de una nave enterrada (¿la
estación espacial?). (fin
de spoilers) Yo creo que la historia termina
por enredarse consigo misma e intenta hacer una
salida grandiosa y distractiva, algo que haga
olvidar al espectador de los agujeros enormes
de lógica que padece el relato. Como sea,
debo admitir que Love me gustó,
aun cuando la historia sea frustrante. Me pareció
que William Eubank tiene un gran talento y tiene
el don de captar la atención de los espectadores
pero, por otra parte, creo que es un creativo
que funcionaría mejor adaptando historias
ajenas que orquestando las propias, ya que carece
de un yo interno que haga las veces de control
de calidad. Al libreto de Love le falta
una pulida, y eso es innegable.
Si a usted le gusta la ciencia ficción
pensante, Love es una experiencia interesante.
Le aclaro que, a mi juicio, el filme está
a medio cocinar, pero tiene más virtudes
que defectos y vale la pena por la experiencia
misma. Eso sí: agéndela para un
día en que usted se encuentre tolerante
y con un humor especial... de lo contrario querrá
prenderle fuego al televisor y a la notebook en
donde figura la página de internet (gulp!)
que le recomendó este experimento. |