|
USA / Nueva Zelandia, 2001 : Elijah Wood (Frodo Bolsón),
Ian McKellen (Gandalf), Viggo Mortensen (Aragorn/Strider),
Sean Bean (Boromir), Ian Holm (Bilbo Bolsón), Sean
Astin (Samsagaz Gamgee), Billy Boyd (Pippin Took), Dominic
Monaghan (Merry Brandybuck), John Rhys-Davies (Gimli),
Orlando Bloom (Legolas), Christopher Lee (Saruman), Hugo
Weaving (Elrond), Cate Blanchett (Galadriel), Liv Tyler
(Arwen Undomiel) Director - Peter Jackson, Guión
- Jackson, Philippa Boyens & Fran Walsh, basados
en la novela de J.R.R. Tolkien, Productores - Jackson,
Barrie M. Osborne & Tim Sanders, Musica - Howard
Shore |
|
TRAMA : En la pacífica comarca, situada
en la imaginaria Tierra Media, los Hobbits se aprestan
a festejar el cumpleaños 111 de Bilbo Bolsón.
Entre los invitados figura el mago Gandalf, amigo personal
de Bilbo. Pero Bilbo se comporta extraño, y ante
las preguntas de Gandalf, este descubre que es poseedor
de un anillo mágico. Las peores pesadillas de
Gandalf se vuelven realidad cuando descubre que es el
anillo perdido de Sauron, el señor del mal, cuyo
ejército de destrucción fue abatido hace
miles de años. Junto con el joven sobrino de
Bilbo, Frodo, y su jardinero Sam, emprenderán
un viaje de descubrimiento sobre cómo destruir
el anillo. Su aparición ha despertado el espíritu
de Sauron, y pronto toda la Tierra Media se encontrará
bajo el peligro del regreso del Señor Oscuro,
dispuesto a arrasar las tierras de aquellos que lo vencieron
y lo condenaron al limbo.
NOTA : como siempre, desarrollamos
este sitio desde fans hacia fans del buen cine. Por
ello, se pueden mencionar partes del film que pueden
develar el final (spoilers), pero asumimos a esta altura
que los lectores han visto el film o se encuentran familiarizados
con la historia. |
|
El Señor de los Anillos es la creación
de J.R.R. Tolkien, un profesor de lengua inglesa de Oxford,
que había incursionado previamente en la literatura
con su obra El Hobbit (1937), creando el mundo
de Tierra Media, y siendo básicamente una traslación
de relatos que él inventaba para contarle a los
niños. Pero, a diferencia de El Hobbit,
El Señor de los Anillos fue una obra mucho
más elaborada (le tomó a Tolkien 16 años
desarrollarla), y es un trabajo de enormes proporciones.
Básicamente Tolkien recicló partes de arcaicas
leyendas europeas (en especial, germanas como El Anillo
de los Nibelungos), pero una inmensa mayoría
de su trabajo es original. Debido a lo monumental del
libro, los editores los publicaron en tres tomos entre
1954 y 1956, pero en su momento sólo tuvo una tibia
respuesta. Recién a finales de los 60 comenzaría
a tomar status de culto, y terminaría por transformarse
en la obra de ficción más popular jamás
editada.
La importancia de El Señor de los Anillos
es fundamental; pocas veces un libro o una obra ha creado
un género entero, como este caso, el llamado
Fantástico de Calabozos y Dragones. Entrados
los 70, el libro originó toda una serie de obras
inspiradas en temáticas similares, además
de popularizarse (tanto el original como seguidores)
en juegos de rol y de video. Y la categoría de
culto creció a niveles insospechados con la popularización
del merchandising, existiendo obras que explicaban,
ampliaban o ilustraban aspectos de la Tierra Media.
Debido a su obvia popularidad, Hollywood muchas veces
consideró adaptarlo al cine, pero lo vasto del
proyecto era para espantar a cualquiera, especialmente
con el status de los efectos especiales de la época.
Recién en el inicio de la era del cine moderno
y comercial con La Guerra
de las Galaxias, el proyecto pudo ser reconsiderado
con cierta seriedad. Pero no sería sino hasta
la llegada de Jurassic Park, con las computadoras
trabajando a full diseñando creaturas y escenarios,
que podría calificarse de viable.
De todos modos, llevar una obra tan monumental al cine
entrañaba un riesgo enorme para el estudio que
hiciera la apuesta. Mientras, habían existido
un par de adaptaciones animadas tanto del Hobbit
como del Señor de los Anillos (versiones
de Ralph Bakshi o de Rankin Bass para la TV), que obtuvieron
frías respuestas. Y por el otro lado, las adaptaciones
fantásticas llevadas al cine nunca habían
sido demasiado populares : la mediocre Willow
producida por George Lucas, o las plomizas creaciones
de Jim Henson (el mismo creador de los Muppets)
con Laberinto o El Cristal Encantado.
Pero debió entrar a escena Peter Jackson. Jackson
es un neozelandés cuyos primeros éxitos
se basaban en films gore o comedias negras como Mal
Gusto y Muertos de Miedo. Tuvo una experiencia
terrible en Hollywood con este ultimo film, y decidió
regresar a Nueva Zelandia. Y había ganado cierta
reputación con la obra de arte Criaturas Celestiales,
basada en un hecho policial de su Nueva Zelandia natal,
que había conseguido unas nominaciones al Oscar.
Jackson era un reconocido fan de la obra de Tolkien. Y
tras arduas negociaciones, consigue que New Line Cinema
le brinde 200 millones de dolares para filmar, en un solo
envión, la trilogía completa. No sólo
para New Line era una apuesta importante (si hubiera
fracasado, posiblemente se hubiera devorado al estudio),
sino para Jackson, que para abaratar costos, montó
su propio estudio digital, WETA, con tecnología
que sería la envidia de ILM y del propio
George Lucas.
Volviendo sobre la obra y sobre este último,
es tal la influencia de El Señor de los Anillos,
que muchas ideas de La Guerra
de las Galaxias están inspiradas en Tolkien.
Es imposible no dejar de comparar ambas trilogías
: ambas desarrollan historias con humanos y seres fantásticos,
se nutren de misticismo, y desarrollan temas como el
destino y el llamado camino del héroe (que proviene
de las leyendas arturianas, donde existen personas destinadas
a cumplir una meta de grandeza y salvar al mundo de
la opresión). Pero mientras que la saga de La
Guerra de las Galaxias se encuentra más
orientada hacia el comic, y donde la excelente construcción
y elaboración de temas permite superar ciertos
diálogos y escenas que alternan entre los cursi
y lo ridículo (los Wookies, los diálogos
de R2D2 y C3PO, etc.), El Señor de los Anillos
posee una profunda belleza y un background mucho más
denso y pulido. Ciertamente existen muchos momentos
en la trilogía en que nos olvidamos de cierta
infantilidad de la premisa inicial y parece estar viendo
una adaptación cinematográfica de Shakespeare.
Como obra, es indudablemente mucho más madura
que La Guerra de las Galaxias,
sin restarle la importancia histórica y popular
que la obra de Lucas merece.
La Comunidad del Anillo es la primera entrega
de la saga. Y es un film denso que cuesta apreciar.
No termina de enganchar a todo el público, y
recién sobre el final comienza a tomar ritmo.
El principal problema es la densidad de la obra en sí
: hay demasiados caracteres, demasiadas historias, demasiadas
razas y demasiados diálogos. Me reconozco como
un gran fanático de la serie, pero debo admitir
que La Comunidad del Anillo, en su visión
inicial, no me entusiasmó demasiado, y que recién
la revisité después de ver toda la saga,
cuando comencé a ubicar y relacionar historias
y personajes. En una visión inicial, entender
que Boromir es el hijo del condestable de Gondor - que
recién se ve en la tercera entrega - es incomprensible.
Puede decirse que el mérito de Jackson es, ya
que La Comunidad del Anillo es un largo prólogo
a la gran historia contenida en las siguientes dos entregas,
tirar tantos conceptos de la forma más simple
e ilustrativa, de manera que el público pueda
atrapar la mayoría y sepa entender de qué
va la obra. Pero reitero : es un film para ver inmediatamente
después de El
Regreso del Rey, y entender, por ejemplo, por
qué la hechicera Elfa Galadriel decide tomar
el barco que lleva al Mar (o al más allá).
Diálogos y actuaciones son muy buenos, y eso
es lo que amerita la visión del film, mas allá
de la densidad argumental. Es la interacción
de los personajes lo que atrae de esta entrega, además
de la belleza de sus imágenes. En general, los
caracteres lucen pintorescos (recién cobrarán
estatura épica en las próximas dos entregas),
y la persecución por los caballeros negros tras
Frodo añade cierto condimento a un relato muy
dialogado. Y sólo será cuando la comunidad
llegue a las Minas de Moria, que el film empieza a vislumbrar
todo lo que se puede esperar de lo que sigue. Pero,
mientras, la sensación de peligro es más
teatral que otra cosa. Y salvo Ian McKellen y Christopher
Lee, el resto entrega actuaciones más o menos
tibias. De todos modos, es un muy buen film y es un
aperitivo para el placentero monumento cinematográfico
que vendrá en las dos próximas entregas.
|