|
TRAMA : El director de cine de aventuras Carl
Denham arma una expedición para rodar una película
en parajes nunca antes vistos. Antes de su partida,
consigue a la joven desamparada Ann Darrow como protagonista,
ya que su actriz principal ha desertado. El capitán
y la tripulación conocen de hace tiempo a Denham
y le tienen confianza, pero no saben cuál será
su paradero. A mitad de la travesía, Denham revela
su destino: la isla de Cráneo, en mitad del Pacífico,
cuyo trayecto está designado por un mapa que
posee el director y que está basado en el testimonio
de algunos nativos del lugar - que fueran recogidos
hace tiempo por un barco noruego -. Denham sabe que
se trata de una civilización perdida y decide
ir a filmar a King Kong - una criatura de características
míticas pero que nadie conoce -. La tripulación
cree que son habladurías pero tras un espeso
banco de niebla, logran dar con el paradero de la isla.
Allí los nativos ven a Ann - blanca y rubia -
y deciden secuestrarla para ofrecerla en sacrificio
a Kong. El enorme simio la rapta y la tripulación
del barco sale en su rescate. El segundo de a bordo
- John Driscoll - logra liberarla, pero son perseguidos
por Kong. Y Denham aprovechará la situación
para capturar al simio gigante y exponerlo como atracción
en Nueva York, donde espera recaudar millones.
NOTA : como siempre, desarrollamos
este sitio desde fans hacia fans del buen cine. Por
ello, se pueden mencionar partes del film que pueden
develar el final (spoilers), pero asumimos a esta altura
que los lectores han visto el film o se encuentran familiarizados
con la historia. |
|
King Kong es sin duda alguna la película
de monstruos más famosa de la historia. Es simple:
funda el género. El cine de monstruos se caracteriza
por desatar a una criatura gigantesca (o mítica)
en las ciudades y desatar un tendal de destrucción.
Pero King Kong también pertenece a otro género
que ha ido desapareciendo con el tiempo, y es el de
los mundos perdidos. Desde Conan Doyle hasta Burroughs,
multitud de autores han incursionado en estas aguas,
las cuales se irían desvaneciendo a medida que
el mundo terminara por ser totalmente explorado. Civilizaciones
perdidas, lugares desconocidos del mapa, razas y criaturas
extraviadas en el tiempo se han evaporado con el paso
de los años. Hoy por hoy, es inimaginable concebir
al Tarzán de Burroughs correteando por
la jungla africana sin toparse con alguna autopista.
En los años 30 aún había terreno
para una imaginación fértil en tal sentido.
King Kong es una seudo traslación de
La Bella y la Bestia. El guión se empecina
en ello, mencionándolo a cada rato en la boca
de los protagonistas. Pero mientras La Bella y La
Bestia es un romance con tintes trágicos,
hay poco de romance en King Kong. Uno no ve rasgos
de humanidad en Kong, y aquí no deja de ser el
villano de turno que perece a causa de su obsesión
con la protagonista. Pero es una obsesión ciega
por posesión, porque sinceramente Ann Darrow
no deja de ser un juguete bonito. A diferencia de las
remakes de 1976 y 2005
(donde Kong realmente establecía un nexo sentimental
con la protagonista), en el original de 1933 no deja
de ser el malvado deforme que roba a la heroína.
Desde ese enfoque, el relato funciona de un modo muy
diferente. Kong no es héroe sino villano, un
villano celoso si se quiere. Hay algunos primeros planos
del simio (hechos posiblemente con alguna gigantesca
maqueta animada) que, en vez de suponer lascivia, resultan
risibles por su escasa expresividad (la animación
stop motion hubiera resultado mucho mejor).
El film sin dudas es fruto de su tiempo. Como delineación
de personajes, los mismos resultan muy estoicos. Ann Darrow
es una chica totalmente ingenua y hasta aniñada;
la actuación de Fay Wray parece más propia
del cine mudo. El verdadero protagonista del film es en
realidad Carl Denham que aquí no es un demente
sino simplemente un aventurero. A diferencia de las remakes
posteriores, él sabe que Kong está en
la isla de Cráneo, y quiere ir a filmarlo (si es
que existe). Es un hombre decidido y bastante práctico,
a diferencia de su estampa en la versión de Jackson
(donde es un buscavidas estafador). La tripulación
lo respeta porque lo conoce de aventuras anteriores. En
cambio Driscoll aquí es un personaje secundario
que toma algo de protagonismo en la llegada de la expedición
a la isla. Es interesante notar que en la versión
2005, Jackson divide este personaje en tres: el segundo
del capitán, el escritor y el actor que llevan
a bordo. La versión de Jackson toma numerosos planos
que repite fielmente del original de 1933: desde la charla
de Driscoll y Ann en la cubierta (que protagonizan Baxter
y Ann en la versión 2005), hasta el combate de
Kong con el dinosaurio (donde le aplasta el cráneo).
Pero el Driscoll de 1933 es muy tosco como héroe
y hasta como protagonista romántico. La relación
con Ann Darrow es muy torpe, y la perfomance de Bruce
Cabot es muy gruesa. El humor del personaje parece ser
muy voluble - pasa de la rudeza a la simpatía
en segundos - y no hay mucha química entre Cabot
y Wray. Es como si todos los personajes estuvieran superditados
a la trama y no tuvieran demasiada personalidad propia.
Por todo ello, dramáticamente el King Kong
de 1933 es realmente burdo. Pero como film de aventuras
es realmente espectacular. Comenzando por la animación
stop motion de Kong, que a pesar de ser rudimentaria
está plena de sutilezas increíbles. Siguiendo
por la excelente dirección de Merian C. Cooper
& Ernest B. Schoedsak, que es realmente moderna
y ágil. Hay secuencias que uno imagina el enorme
esfuerzo que deben haber costado con los limitados medios
de la época: Kong acariciando (y desvistiendo)
a Ann, o la fabulosa pelea con el dinosaurio, que termina
por arrancar el árbol en el que Ann se encuentra
refugiada. Desde el momento en que el simio rapta a
la chica (y donde prácticamente no hay diálogos),
es una escalada constante de emoción. El ataque
del Stegosaurio a la expedición, las peleas constantes
de Kong, los peligros que rondan en la jungla... No
sólo es muy innovador para su época sino
que además es increíblemente violento:
Kong destroza a sus víctimas arrancándoles
la cabeza o desmembrándolos; la caída
de los marineros en el abismo - una formidable escena
donde Driscoll corta la liana que sostiene a un enorme
reptil que quiere escabullirse en la cueva que lo refugia
-, o la batalla con el dinosaurio, donde el cuerpo queda
inerte y sangrante... sin dudas la animación
de Willis O´Brien es de primera.
Es un filme que conserva intacta su aura de clásico.
Por supuesto ante el espectador moderno hay algunas
cosas que hoy resultan esquemáticas o inapropiadas:
desde el perfil de los personajes, hasta los nativos
de la isla de Cráneo que pasan de hostiles a
aliados cuando Kong lanza su arremetida final. Y por
supuesto, la llegada a Nueva York. El ataque rampante
de Kong es formidable, hasta su clásico final
en las alturas del Empire State. Es una metáfora
de que la civilización aplasta a lo salvaje,
lo corrompe, enloquece y termina por matarlo. El mundo
civilizado es más cruel que la jungla.
King Kong tendría dos remakes: la universalmente
repudiada de 1976, filmada en un tono camp, y
la versión 2005
de Peter Jackson, que es notablemente fiel e incluso
muy superior en el terreno dramático (sin mencionar
los efectos especiales). Pero a pesar de ello el original
de 1933 es un relato similar y diferente a la vez, que
posee una enorme cantidad de méritos como para
no dejar de valorarlos.
|