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Qué
pasó con Baby Jane? fué un éxito
arrollador y el estudio inmediatamente comenzó
a presionar al director Robert Aldrich para que
generara algún tipo de secuela. Ciertamente
Hush,... Hush, Sweet Charlotte no es una
continuación directa, pero sí una
reimaginación de la fórmula. Otro
elenco de gerontes - antiquísimas divas
de Hollywood, casi en estado de retiro - que
se degenera y destroza en la pantalla, enchastrándose
de sangre y de locura. Aldrich regresó con
su escritor Lukas Heller, su equipo técnico,
Victor Buono, y la dupla principal de Baby Jane,
Joan Crawford y Bette Davis. Lo que ya sabía
Aldrich (por su experiencia en Baby Jane)
es que ambas divas se odiaban y rodar con ellas
se convertiría en una interminable tortura
testicular. Lo que no sabía era que con Sweet
Charlotte la sangre llegaría al río.
Crawford apenas llegó a completar cuatro
dias de rodaje en el set mientras la Davis le hizo
una guerra despiadada - desde indirectas y cotilleos
con el resto del equipo de rodaje sobre intimidades
de la Crawford, hasta la instalación de máquinas
expendedoras de Coca Cola en el set (sabiendo
que la Crawford era accionista principal y cara
visible de la Pepsi Cola), siguiendo con
campañas de prensa e interminables guerras
de nervios -. Al quinto día la Crawford
se quebró emocionalmente y se internó
en un hospital, entrando toda la producción
del filme en crisis, y disparando los costos más
allá de la estratósfera. Tal es así
que no pasó mucho tiempo antes que Aldrich
se viera forzado a despedir a la Crawford, e ir
a Suiza a buscar su reemplazo, Olivia de Havilland,
la cual era "casualmente" amiga
de la Davis.
Ciertamente Hush, ... Hush, Sweet Charlotte
no es tan pulida como Baby
Jane. La idea es similar - la protagonista
es culpada de algo horroroso que ocurrió
en su juventud, lo cual la sigue como un estigma
el resto de su vida, y resurge ahora en su vejez
- y la ejecución es notable, pero cerca
del final el libreto comienza a mostrar un par
de desprolijidades importantes, además
que el climax tiene cierto tufillo a reciclado,
mezcla de Sunset Boulevard y Las Diabólicas.
Los últimos cinco minutos no son totalmente
satisfactorios, pero a esa altura del partido
uno ya tiene la panza llena de buen cine y grandes
actuaciones. La Davis se devora todas las escenas
con uan energía formidable - sea como
demente o como penosa víctima de las circunstancias
-. Por el otro lado está Agnes Moorhead
(la madre de Elizabeth Montgomery en Hechizada!),
como una deliciosa mucama chapucera que es mucho
más despierta de lo que parece, y el broche
de oro lo pone Olivia de Havilland, con una perfomance
intensa e inteligente. Las tres transmiten millones
de sensaciones, ya sea en los momentos de sutileza
en donde deben comunicar algo con su mirada, o
en las secuencias de descontrol a full,
en donde liberan lo más salvaje de su personalidad.
El otro que aporta una gran perfomance es Victor
Buono - en la larga intro - como el durísimo
padre de la Davis.
Hush, ... Hush, Sweet Charlotte es una
película formidable. Hay una atmósfera
notable, dada por el impecable blanco y negro,
y el uso inteligente de las sombras (da la impresión
que se tratara de un filme negro al estilo de
John Houston y El Halcón Maltés).
Los diálogos son inteligentes y son disparados
con muchísima gracia, y si bien la resolución
del misterio tiene algo de artificial, al menos
la ejecución de la intriga resulta impecable.
El asesinato de Bruce Dern al principio del film
lo deja a uno en estado de shock; y si bien el
resto de los sobresaltos demora en llegar (hasta
el último cuarto del filme), al menos cuando
aparecen son más que competentes.
Hush, ... Hush, Sweet Charlotte es una
filme recomendadísimo. Lamentablemente
Aldrich se cansaría del género y
los divismos de las actrices veteranas, y decidiría
oficiar de productor en el siguiente proyecto
del estudio - Qué Pasó con la
Tía Alice? -, una película de
corte similar a Baby Jane y Sweet Charlotte,
y con la cual terminaría de armar una especie
de trilogía. |