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Este es el quinto capítulo
de la saga Destino Final, inventada por los
ex The
X Files James Wong y Glen Morgan. En un principio,
Destino Final no difiere demasiado de los
filmes de terror de los años ochenta -
inventemos una excusa estúpida para ver morir
gente de manera creativa y/o a manos de algún
homicida excéntrico -. Antes hubo asesinos
que mataban imitando escenas de películas
de terror; homicidas disfrazados de Papá
Noel; tipos con navajas en las manos destripando
gente en sueños; grandulones munidos
de machetes que partían al medio a sus víctimas;
asesinos de fiestas de graduaciones; homicidas que
acosaban a niñeras; sicópatas liquidando
mujeres en fechas determinadas o siguiendo leyendas
urbanas... y un larguísimo etcétera.
En el caso de la saga Destino Final, siempre
hay un grupo de gente que escapa milagrosamente
de alguna muerte segura y, tarde o temprano, termina
espichándola de manera creativa. Y, como
no hay asesino al cual combatir, lo unico que puede
hacer el espectador es sentarse a esperar los minutos
reglamentarios que hay entre una muerte y otra,
tragándose una tonelada de malos diálogos
y pésimas actuaciones.
En tal sentido, Destino Final 5 es porno
horror con todas las letras. A nadie le interesa
un pepino los conflictos ni los dramas de los
protagonistas, sino que espera ansiosamente la
llegada de los cinco minutos que dura cada masacre,
las cuales son orquestadas de manera creativa
- tal como ocurría con Jason, Freddy
y el 99% de los filmes de terror de los últimos
30 años -. Acá todo funciona
como una especie de versión gore
del video juego The Incredible Machine
- en donde un tornillito cae en una máquina
que explota y larga una chispa, la que incendia
un tacho con combustible y y prende fuego una
cuerda, la que sostiene una caja fuerte justo
encima de la cabeza del protagonista -. Si
bien es un concepto estúpido y limitado,
acá está confeccionado con tanta
energía que termina resultando entretenido
en el sentido más descerebrado de la palabra.
Pero saquen esos momentos - entre los cuales
se destaca la fantástica escena inicial
de la masacre en el puente - y verán
que Destino Final 5 no tiene nada más
para ofrecer. Y a esto se suma la bizarra elección
del casting, en donde el grupo principal parece
salido de un concurso de dobles de actores famosos;
tenemos un falso Christian Bale, un falso John
Krasinski, un Paul Giamatti trucho, un Mos Def
de cuarta, una Megan Fox fotocopiada y una Uma
Thurman made in La Salada.
Destino Final 5 es boba pero entretenida,
y hay que reconocer que el mérito le corresponde
exclusivamente al director Steven Quale, el que
le inyecta tanta creatividad visual que termina
por crear un espectáculo más que
pasable. Cada empalamiento, decapitación
o rebanamiento masivo termina siendo pura diversión
gracias al virtuosismo del director, el cual la
pasa bomba explotando todas las posibilidades
que le da la tecnología 3D y lanzando ojos,
miembros y objetos filosos contra la cámara.
Quizás Destino Final 5 no haga historia,
pero es un pasatiempo bastante sólido,
y eso ya es pedirle demasiado al quinto capítulo
de una saga basada en una premisa ingeniosa pero
minúscula. |