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USA, 2009 : Sam Worthington
(Jake Sully), Zoe Saldana (Neytiri), Sigourney Weaver
(Dr. Grace Augustine), Stephen Lang (Coronel Miles Quaritch),
Michelle Rodriguez (Trudy Chacon), Giovanni Ribisi (Parker
Selfridge) Director -
James Cameron, Guión - James Cameron
TRAMA : Año 2154. Los
humanos han llegado al planeta Pandora con la idea de
explotar un raro y costosísimo metal llamado
unobtainium. Pero los mayores yacimientos se
encuentran bajo los asentamientos de los nativos humanoides
conocidos como los Na´vi. Para comunicarse
con ellos los terrícolas han abordado un complejo
experimento, que consiste en crear híbridos Na´vi
con genética humana, y que son utilizados como
avatares vivos a través de un enlace neuronal
entre éstos y los humanos que lo operan. Ahora
a Pandora ha llegado Jake Sully - un ex marine discapacitado
-, quien ha venido a tomar el lugar de su fallecido
hermano gemelo, y que es el único que posee un
ADN compatible con el avatar creado especialmente para
él. Pero a través de su avatar, Sully
comienza a compenetrarse con la cultura Na´vi
y termina por enamorarse de Neytiri, la princesa heredera
de la principal tribu. Pero el tiempo corre en contra
de Sully, ya que el coronel Miles Quaritch ha puesto
un punto final al experimento de los avatares y a los
intentos por encontrar una vía diplomática
para la extracción del unobtainium. Y las fuerzas
militares se aprestan a arrasar con los nativos, quienes
sólo cargan con arcos y flechas. Sólo
un milagro podrá salvar a los Na´vi
del exterminio total.
NOTA : como siempre, desarrollamos
este sitio desde fans hacia fans del buen cine. Por
ello, se pueden mencionar partes del film que pueden
develar el final (spoilers), pero asumimos a esta altura
que los lectores han visto el film o se encuentran familiarizados
con la historia. |
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Luego de estar doce años en el freezer después
de la arrolladora Titanic (1997), James Cameron
ha regresado y en gran forma. Ciertamente el paso de semejante
lapso de tiempo hacía pensar de que "el Rey
del Mundo" había entrado en cierta etapa de
parálisis creativa - se había limitado a
producir documentales y experimentar con cámaras
digitales -. Las buenas nuevas es que, a diferencia de
otros directores semirretirados - como Richard Donner,
que hizo un regreso sin gloria -, Cameron ha mantenido
los músculos creativos intactos. El único
detalle es que, mientras que Avatar es visualmente
impresionante y está filmada como los dioses, por
otro lado no termina de contar nada completamente original.
Como Cameron suele abrevar (por no decir copiarse)
de otras fuentes - en general, de la sci fi literaria
-, aquí parece haberse inspirado parcialmente
en el cuento Call Me Joe de Poul Anderson y que
data de 1957. Allí había un astronauta
en silla de ruedas que controla a una forma de vida
artificial (el Joe del título) y que puede sobrevivir
en la hostil atmósfera de Jupiter. Como su nave
aparece cada mañana seriamente dañada
(y no puede regresar a la estación orbital),
le envían un ingeniero, quien termina por descubrir
que la mente del astronauta está migrando hacia
la de Joe y éste se está convirtiendo
en un ente independiente cada vez más independiente
- el que, inconscientemente, provoca las fallas diarias
al cohete para evitar el retorno -. El cuento termina
con la fusión total de sus mentes, y el surgimiento
de Joe como una nueva forma de vida.
Pero Cameron no se contenta con eso, y empieza a tirar
dos millones de ideas e influencias en la licuadora,
que van desde la más obvia como Danza con
Lobos hasta El Ultimo Samurai, Identidad
Sustituta y una pizca de Apocalipsis
Now. La escena en que el avatar de Jake Sully es
cubierto con semillas vivientes del árbol sagrado
es casi un calco de Kevin Costner rozando la punta de
los trigales en Dance With Wolves. Las semejanzas
con el filme de Costner no terminan allí; sustituyan
a los Na´vi por Sioux (u otra tribu india norteamericana),
y verán que el 90% de la trama de Avatar corre
por los mismos carriles. El forastero que descubre nueva
sensaciones con una cultura aborigen a la que termina
por abrazar; el cumplimiento de los rituales tribales
para ganarse el respeto; el renegamiento de sus orígenes
y su paso a la rebeldía frente a sus pares...
súmele a esto alguna profecía tribal sobre
un líder guerrero, y verán que Avatar
es eminentemente predecible.
Lo cual no significa en absoluto que sea mala. En compensación
por la falta de originalidad, Cameron se ha despachado
con una parafernalia visual abrumadora, que debe ser la
más shockeante que uno haya visto en pantalla desde
El Señor de
los Anillos: El Regreso del Rey. Aquí el director
se manda con una cámara prototipo que él
ha inventado, y le suma el hecho de estar filmada en 3D.
El 70% del filme son CGI impecables de altísima
definición. Pero a su vez, tiene el excelente tino
de ralentizar la acción cuando corresponde, a efectos
de que el espectador no se abrume con los FX y puede seguir
a los personajes en medio del caos visual. El tipo es
un maestro en rodar acción - todos los filmes de
James Cameron, desde El Abismo
hasta la fecha, son producciones extremadamente complejas
de planificar y rodar, con presupuestos altísimos
y abrumadora cantidad de FX - y eso queda demostrado aquí
una vez más.
Estéticamente Avatar parece una versión
hiperpotenciada del videojuego Halo. Hay montañas
flotantes, criaturas fabulosas de colores fosforescentes
- que al principio resultan chocantes, ya que se ven
muy plásticas; pero después demuestran
una enorme expresividad y uno termina por olvidarse
de su apariencia - y un mundo poblado de vegetación
gigante que parece el sueño alucinógeno
de cualquier diseñador gráfico. Por otro
lado, la historia apunta a explotar esa imaginería
visual en pos de un mensaje ecológico. La compenetración
de los Na´vi con el entorno es directamente física
gracias a un apéndice nervioso que poseen en
su cabello - y que les permite conectarse mentalmente
con plantas y animales -. Por contra, los humanos son
la civilización corruptora e industrialista;
a ellos sólo le interesa obtener el dichoso metal
unobtainium sin importar las vidas y planetas
que deban aplastar.
Los diálogos son realmente buenos. El carácter
de Jake Sully es muy desacartonado, lo cual es de agradecer.
Lamentablemente el resto de los Na´vi cumplen
con todos los clichés de los papeles de los indios
del género western, con lo cual no tienen demasiada
personalidad propia. Por el otro lado, los papeles secundarios
humanos son muy buenos, y el gran ladrón de escenas
es el rol del coronel Quaritch - interpretado por Stephen
Lang, a quien sólo lo tengo del papel del fiscal
corrupto de la serie Historia del Crimen -. Lang
se devora la pantalla cada vez que hace acto de presencia,
y parece sintonizar a Robert Duvall en Apocalipsis
Now - otro de esos militares que mama la guerra
como única forma de vida -, lo que termina por
proveer un villano realmente sólido a la historia.
Avatar es un muy buen filme, pero no uno excelente.
La tonelada de millones de dolares que se gastó
Cameron en la producción - unos 300, sumados
a 200 de la promoción y que la convierten en
el filme más caro de la historia (este tipo
vive batiendo sus propios records) - transpiran
en cada fotograma. La historia es muy buena, la acción
es notable, y los personajes son interesantes. El problema
es que a los 10 minutos de comenzado el filme, el espectador
puede anticipar todo el derrotero de la trama - y eso
le quita algo de la efectividad emocional que uno debería
sentir por el choque entre los débiles nativos
y los invasores hiperarmados -. Hay algunas sorpresas
pero son muy menores. Si no fuera por esa predecibilidad,
Avatar podría haber sido todo un clásico. |