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USA, 1987 : Arsenio Hall (Apartment Dweller), Monique
Gabrielle (Taryn Steele), Lou Jacobi (Murray), Griffin
Dunne (Doctor), Peter Horten (Harry Landers), Michelle
Pfeiffer (Brenda Landers), Steve Guttenberg (Jerry Stone),
Rosanna Arquette (Karen), Steve Forrest (Capitan Steve
Nelson), Joey Travolta (Butch), Sybil Danning (Reina Lara),
Robert Colbert (Blackie), Forrest J. Ackerman (Presidente
de Estados Unidos), David Allen Grier (Don Simmons), B.B.
King (como él mismo), Henry Silva (como él
mismo), Belinda Balaski (Beatrice Pitnik), Steve Allen
(como él mismo), Rip Taylor (como él mismo),
Henry Youngman (como él mismo), Ed Begley Jr (Griffin),
Matt Adler (George Bailey), Ralph Bellamy (dependiente
de farmacia), Kelly Preston (Violet), Marc McClure (Ray),
Corinne Wahl (Sherrie), Carrie Fisher (Mary Brown), Paul
Bartel (Doctor) Directores - Joe Dante, Carl
Gottlieb, Peter Horten, John Landis & Robert K.
Weiss, Guión - Michael Barrie & Jim Mulholland |
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En cuanto a la comedia de disparate y la parodia del cine
de género, sin duda el gran antecedente es la obra
de Mel Brooks, comenzando desde Blazzing Saddles
y siguiendo con Young Frankenstein y High Anxiety.
Si bien existen obras previas que aproximaran con ese
enfoque (Este Loco Loco Mundo o las comedias Camino
A... de Bing Crosby y Bob Hope, por citar algunas),
sin dudas es Blazzing Saddles quien establece un
antes y después en cuanto a la parodia y el disparate.
En vez de seguir una historia formal con escenas cómicas,
lo que hizo Brooks es incluír todo tipo de menciones
anacrónicas, personajes rayanos en la locura y,
por supuesto, satirizar los clisés de algún
género en particular. Vale decir, Brooks rompe
los esquemas tradicionales de la comedia.
No hay un nombre definido para este nicho. En realidad
la comedia es un género tan maleable que es difícil
encasillar sus variantes. Si uno lo piensa, sólo
ha lineamientos generales : está la comedia romántica,
la comedia física, la parodia, etc. Quizás
tenga que ver esto con el hecho de que hay críticos
más especializados en el drama o en nichos como
el terror y la ciencia ficción, que algún
especialista en la comedia que se haya tomado el trabajo
de inventarles un nombre y hacer clasificaciones. Uno
puede reconocer a los autores y a las obras que marcan
etapas, pero resulta difícil etiquetarlas. Quizás
el tema también pase por algo que comentamos
en otras ocasiones, y es que es difícil que haya
comedias de culto. Una persona puede llorar muchas veces
con un mismo drama porque le refleja sentimientos actuales
o pasados, o emocionarse con las mismas secuencias heroicas.
¿Pero cuántas veces se puede reír
uno del mismo chiste?.
Dentro de ese período de transformaciones y
experimentos que sufrió la comedia en los 70,
está el cine de sketches. Y combinando
gags encadenados con la parodia de géneros
aparece el antecedente de The Kentucky Fried Movie
(1977), que a su vez es el bautismo de fuego del trío
ZAZ (Zucker, Abrahams y Zucker, quienes años
más tarde nos daría Airplane!).
The Kentucky Fried Movie estaba dirigido por
John Landis (en la época en que aún trabajaba),
y es un proyecto que tiene prácticamente el mismo
formato que 10 años después seguiría
el film que nos ocupa, Amazonas en la Luna. No
están los ZAZ en el guión sino Michael
Barrie y Jim Mulholland, dos libretistas mas chatos
que provienen de la TV y que aportarían algunos
títulos terribles como los scripts de Oscar
y Bad Boys.
Aquí Landis no dirige sino algunos segmentos,
y forma parte de un equipo integrado entre otros, por
Carl Gottlieb y el siempre subvalorado Joe Dante. La
idea en sí es bastante vaga - los sketches
siempre tienen que ver con la televisión, sea
como electrodoméstico, parodiando comerciales
y películas, o bien satirizando los clisés
de las series -. Como en todo filme de episodios el
resultado es dispar.
En general la película es bastante graciosa aunque
no memorable. Hay algunos segmentos que son eternos y
sin gracia, como la cita a ciegas con revisión
de antecedentes del eternamente insulso Steve Guttenberg
y Rosanna Arquette. O algunos que son obvios como la pudorosa
compra de los preservativos Titan por parte del
adolescente al anciano dependiente de la farmacia que
es amigo de la familia de toda la vida. Donde el film
repunta la puntería es en la sátira de las
viejas películas de sci fi.
El plato central es el seudo film del título,
en donde el estoico Steve Forrest (SWAT) capitanea
una misión a la Luna acompañado por Robert
Colbert (El Tunel del Tiempo) y Joey Travolta
(el hermano de John, cuyo mayor mérito fue aparecer
en la sitcom Movie Stars). El segmento
está bien, donde la trama (y el film en sí)
siguen prácticamente todos los pasos de recordados
filmes clase Z como Cat Women on The Moon o Queen
of Outer Space, aunque ahora las amazonas parecen
conejitas Playboy en vez de señoras entradas
en kilos. El episodio tiene sus momentos, como las pistolas
de rayos lunares (vulgares linternas), los terribles
efectos especiales (la explosión de la Luna,
quedando un pedazo colgando de un hilo es sencillamente
hilarante) y los decorados baratos, pero a uno le da
la impresión de que repetir y exagerar los clisés
de la serie Z podría haber dado para mucho más.
En especial, el tema de las temibles actuaciones - aquí
está Joey Travolta como el típico comic
relief sin gracia, haciendo tonterías con
el mono en traje espacial y con un look propio de los
filmes de pandillas adolescentes de los 30 -. Hay un
cameo de Forrest J. Ackerman (el creador de la revista
de culto Famous Monsters of Filmland) como el
presidente americano en una escena en donde tienen una
video conferencia con la tripulación de la nave...
y las sombras del personal se proyectan sobre el set
de la oficina presidencial, quedando en evidencia que
son filmadas en un único estudio con una pared
de por medio.
Otra de las parodias es El Hijo del Hombre Invisible.
La estética está realmente cuidada, y
es en realidad un chiste extendido, donde Ed Begley
Jr. está loco y cree ser invisible, correteando
desnudo por todos lados. Algo mejor es el divertido
Esto es una Patraña o No, donde un Henry
Silva mas pétreo que nunca dispara teorías
demenciales como que el monstruo del Lago Ness era en
realidad Jack el Destripador (las expresiones del muñeco
gigante en traje de época es desopilante, con
esos ojos lascivos).
Pero el resultado final es muy desparejo. La secuencia
de Harvey Pitnik (el hombre que descubre que su vida
es revisada por críticos de cine) se hace eterna
y sin gracia. El gol del honor lo marca sobre la hora
Joe Dante con su Juventud Descarriada, que es
una brillante parodia al cine sensacionalista de los
años 30, del tipo de Sex Madness o Reefer
Madness. Ver las expresiones de Carrie Fisher y
Paul Bartel es impagable. La chica inocente que llegó
a la gran ciudad y contrajo "una enfermedad social"
(sic) que provoca ceguera y locura, con todo el speech
altisonante propio de esas películas (esto
le puede pasar a ... ¡Usted!) es delirante.
Más cuando el médico y la chica bajan
a la clínica (unas mazmorras) donde tiene apresados
a los enfermos incurables. Ese debió haber sido
el tono (y el cuidado) que se debería haber puesto
en el resto de las parodias, pero lamentablemente cuando
hay demasiados directores no se pueden obtener resultados
uniformes.
Es una película que ha pasado bastante inadvertida
en su momento. Si la descubre en algún lado,
vale la pena obtenerla para pasar un buen rato, si bien
no sea algo memorable pero por lo menos entretiene. |